Buscando conexión

BY joan No comments

Haciéndome mía la canción de Amaral: “no quedan días verano…” y si por verano se entiende no la estación propiamente dicha sino el periodo vacacional, llego a la conclusión que estando a falta de una semana para empezar septiembre y con él el nuevo curso escolar quizás estaría bien empezar el periodo denominado “buscando la conexión”
Y es que, tal y como escribí en la última entrada, he intentado en este último mes y medio aproximadamente intentar desconectar de todo lo referente a la escuela propia y a lo que envuelve todo el sistema educativo y la educación en general. ¿Lo he conseguido? Podríamos decir que la respuesta es muy matizable, no hay un sí rotundo y un no sin apelativos.
 
Veamos: La desconexión ha sido más fácil en lo relativo a la tarea escolar propiamente dicha, ha bastado con no llevarme ni ordenador, ni agenda ni libros y dejarlos bien ordenados en el cajón de los temas pendientes. En lo referente al entorno educativo también ha bastado con dejar de acudir a mi cita diaria con el señor Twitter y abandonar a los necesarios contactos en el mundo virtual para desconectar también. Pero, ¿todo ha sido desconectar?
 
Realmente cuando uno tiene dos hijos en edades escolares, donde las vacaciones son un periodo de convivencia total, la palabra educar no se puede olvidar, imposible desconectarse de ella, es cuando uno se da cuenta que los principales educadores de los niños y niñas han de ser sus progenitores, compartir con ellos conversaciones, juegos, discusiones, enfados, risas… son el pan de cada día y aunque el verbo educar no salga a la superficie sí que se esconde en un trasfondo que lo invade todo.
 
     Pero volviendo al primer párrafo del escrito, sí que estaría bien empezar ya el periodo de “buscando conexión” ¿A qué me refiero con ello? Entiendo este momento del año como aquel, en que debemos volver a recuperar los mecanismos que nos hacían estar conectados al día, aquellas pequeñas rutinas que convertían el día a día en pequeños micro mundos donde todo ocupa su espacio y su tiempo. Buscando conexión, porqué lo comparó con aquellas situaciones en que no disponemos de acceso a internet desde nuestro móvil y buscamos aquel lugar donde disponga de conexión wifi. El wifi gratuito es la salvación en muchos de estos casos: lugares públicos donde poder acudir cuando la conexión personal falla.
 
 
Pues en esas estamos, después de un periodo de desconexión educativamente hablando, toca buscar esa conexión tipo wifi que nos permita volver a conectarnos con todo lo referente a la labor que tenemos entre manos a lo largo del curso.
Porqué la tarea de maestros no permite y no deja lugar a espacios de desconexión durante el curso escolar, no nos podemos quedar sin “itinerancia de datos” nuestra tarea es de tal responsabilidad que hemos de disponer de una buena conexión que nos permita tener una cobertura total para llegar a todos los frentes abiertos que un educador tiene: Alumnos, familias, formaciones, reuniones con compañeros, búsquedas de nuevos recursos…
Pienso que haríamos bien, en intentar esta semana buscar esta conexión, no vaya a ser que a las primeras de cambio nos encontremos ya sin cobertura ¿Y como empezar esta conexión? aquí ya la respuesta la tiene cada uno, personalmente empezando a intentar escribir en este humilde y sencillo bloc….

Sentimientos de fin de curso

BY joan No comments

Ayer di por cerrada mi presencia física en la escuela este curso 2015-2016. Al cerrar la puerta y salir a la calle me invadieron diferentes sensaciones, unas de comunes a todos los años pero también de nuevas y diferentes. 


Y pienso que es importante, hoy que me he levantado aún a la misma hora de siempre, hoy que me he preparado el café envuelto en esa paz que sólo en las primeras horas de la mañana puede respirarse en una casa presidida por dos incansables enanos… a esta hora pienso que es importante evocar por escrito estas sensaciones que aún perduran en mi interior, y no dejar que el tiempo estival las olvide en el cajón de los temas perdidos. 

Sensaciones que siento todos los años cuando llega esta época: sensaciones en que se mezcla un sentimiento de alegría al ver por delante una gran cantidad de días donde el despertador deja de ser protagonista, donde las prisas desaparecen de la agitación matinal, donde el paso lento las horas coge protagonismo. Sentimiento de paz exterior y interior donde paisajes verdes de montaña, o arenas de playa serán los escenarios de fondo. Sentimiento de liberación al saber que romperé con la monotonía de los últimos diez meses, de ver las mismas calles, las mismas gentes, sentimiento de descanso físico y mental, sentimiento de satisfacción provocado en mayor parte por el hecho de haber cumplicado con lo que se le pide que no por los resultados obtenidos, sensación agridulce de comprobar año tras año que aún se podría haber hecho más, que aquello que uno se planteó en septiembre volvía a ser utópico de realizar una vez acabado, el curso...sensaciones idénticas que se repiten al cerrar la puerta desde hace veinte años…

 Pero este año, se presenta como artista estrella una sensación diferente, una más que se suma a las demás pero que pasa por delante de ellas sin apenas inmutarse. Una sensación que no viene sola sino acompañada de compañeras de viaje: La sensación de ilusión
Ilusión porque el próximo curso empiezo una función nueva dentro de la escuela, la de jefe de estudios (aunque la palabra jefe me repatea) me suena a institución militar o a una jerarquía que detesto. El caso es, que se ha confiado en mí para llevar a cabo esta tarea. Tiempo habrá el próximo curso para ir reflexionando sobre este nuevo reto, pero vaya por delante, que la ilusión con lo que lo afronto es muy superior a todas las demás sensaciones con las que viene acompañado el cargo. Una ilusión que era muy necesaria para llenar el depósito de gasolina de mi motivación como docente, un reto que viene a resumir mi estado vital estos últimos años. 
Y sí queridos lectores, lo afronto con ilusión y lo asumo como un reto importante dentro de mi poca variada vivencia profesional. Pero ese sentimiento de ilusión como decía también viene acompañado de dos sentimientos que envuelven esta aureola de ilusión. Sentimientos como el de miedo: ¿Seré capaz de cumplir con la confianza depositada en mi? ¿seré capaz de hacer lo que se supone que he de hacer? ¿Y si lo hago mal? Pero a su vez ese miedo también le acompaña e incluso va unos pasos por delante el sentimiento de esperanza: ese sentimiento que creo que es muy necesario en la educación actualmente, ese sentimiento de querer cambiar las cosas, y tener la esperanza de poder hacerlo, esa esperanza que también va cogida de la mano de la duda de como hacerlo, de qué pasos seguir, pero tener la firme sensación de que si se consigue hacer camino todo el claustro junto es posible.

 Como veis, sentimientos idénticos pero también diferentes, sentimientos que con el paso de los días estivales se acabarán diluyendo pero que volverán con fuerza el mes de septiembre.

 De momento dejaremos cerrado por vacaciones este sencillo espacio de reflexión y intentaremos que cobre vida el verbo más apropiado : Desconectar. ¿Seré capaz


Recaer

BY joan No comments

El otro día una amiga, y a la vez fantástica educadora, me comentó que por qué no intentaba casar dos de mis aficiones en una. Es decir, las reflexiones educativas y la pasión por la bicicleta. En honor a la verdad, he de decir que la idea originaria ya está creada. Cuando empezaron mis colaboraciones con el magazine educativo INED21 pensé en aportar algo diferencial a los escritos y los tres que he escrito (a punto de publicarse el cuarto) han girado sobre comparaciones entre el mundo ciclista y el mundo de las aulas. 

     Pero dicho lo paso, si que es cierta una cosa, cuando uno va en bicicleta, perdido por esas montañas o esas carreteras y sobretodo si se da la circunstancia que pedaleas en solitario da por pensar. No os voy a engañar diciendo que siempre pienso en algo referente a la educación (más que ser un buen profesional sería un obsesivo) pero no deja de ser real que muchas veces, y según las circunstancias vividas durante la semana o ese mismo día, los pensamientos que te vienen a la cabeza cuando vas en bici giran alrededor de la escuela y su significado: Niños y niñas que no consigues encontrar el clic que les haga motivarse, familias que no consigues atraerlas hacia la escuela, compañeros que vislumbras en ellos pequeñas dosis de desmotivación o pocas ganas de cambiar, dudas sobre tu labor como docente, miedos... 

      Hoy haciendo honor a la ocurrencia de mi compañera, voy a intentar reflexionar sobre lo ocurrido este sábado: Si usted querido lector es uno de los pocos habituales a seguir estos escritos, esto tampoco le vendrá de nuevo, sabrá que en una de mis últimas entradas hacía referencia a una lesión sufrida y las consecuencias derivadas, también intenté en ese artículo hablar de mi bicicleta y enlazarlo con la importancia de la resiliencia y la educación emocional de la escuela http://blocdejoanmoya.blogspot.com.es/2016/06/toca-levantarse.html

 Pues bien, este sábado después de haber hecho durante la semana dos salidas suaves para probar el estado de mi pierna, y comprobando con satisfacción que el dolor prácticamente había disminuido, me dispuse a hacer una ruta más exigente.


       El resultado, después de estar tres horas subiendo y bajando por los caminos que transcurren por mi querida Collserola, fue que al llegar a casa y en las horas posteriores pude certificar en forma de dolor que la lesión aún no había remitido y que quizás me había precipitado al querer elevar la carga de una manera tan rápida.
      No es la primera vez que tropiezo con la misma piedra (y mucho me temo que no será la última) por querer correr, por querer ganar tiempo al tiempo, por querer hacer o lograr un reto por el que el cuerpo no está preparado para ello, acabo retrocediendo y retrasando más el objetivo. En educación pasa lo mismo: Los que somos de mente inquieta, los que somos unos inconformistas de naturaleza, los que dedicamos tiempo libre a bucear por las redes, los que tenemos un poco claro (o mucho tal vez) que la escuela en general ha de menearse de arriba a abajo y de abajo arriba, no dudamos muchas veces en impulsar en nuestra tarea diaria iniciativas.

    Pero esas iniciativas muchas veces no nacen de una reflexión, no nacen de un sentarse y ver los pros y los contras, no nacen de una formación adecuada al respeto… y eso provoca que algunas de esas iniciativas geniales que en otras escuelas, en otras clases se llevan a cabo con éxito acaben por explotar en las manos, o acaben en fracasos o acaben a medio hacer por falta de planificación o se diluyan en el tiempo como un terrón de azúcar… Por eso pienso que la clave está en prepararnos bien antes de tomar estas inciativas, y que no pase como a este aprendiz de ciclista que por querer llegar antes de tiempo tiene que volver a empezar de nuevo. Y si un ciclista ante una lesión, sino quiere volver a recaer tiene que plantearse el retorno de manera gradual, de una manera progresiva. Pienso que en educación tenemos que hacer lo mismo si queremos conseguir nuevos horizontes. Adjunto estas tres premisas que a mi entender son fundamentales:

Marcarnos objetivos asumibles: Está muy de moda innovar, querer estar a la última en nuevas pedagogías, creer que tener la tecnología más moderna puede ser un gran reclamo externo… Pero, ¿Estamos preparados para ello? ¿Tenemos claro a dónde queremos llegar? ¿El beneficiario final es nuestro alumno/a? ¿Mejorará su aprendizaje?

Prepararnos bien antes de empezar: Me he cansado y me he hecho aburrido al escribir sobre la necesidad de formación del profesorado, al igual que un ciclista ha de conocer y formarse sobre la bicicleta, sobre el terrenos donde va a pedalear, un maestro también ha de formarse antes de iniciar un recorrido por algo nuevo. Leer, hacer cursos, visitar otras escuelas, conversar con profesores de otros centros que ya han implantado esa iniciativa, etc.

Tener el consenso del resto o de la mayoría del profesorado: Pedalear en solitario no es malo, pero hacerlo con más gente tiene muchos más beneficios, menos riesgos, más ayudas. Tomar iniciativas educativas en solitario es muy peligroso, hay muchos números que esta fracase. No me gusta la cita esa en que dice que cada maestrillo tiene su librillo. La clave reside en que todo el claustro esté convencido, haya hecho una seria reflexión y quiera iniciar nuevos caminos.

Con estas tres premisas pienso que cualquier centro tiene muchas garantías de llevar a cabo pequeñas o grandes medidas de cambio, acorde con sus recursos, sus coyunturas o sus expectativas.

 Por cierto, hoy ya no me duele tanto la pierna, quizás esta tarde haga algunos kilómetros...

EMPENTES

BY joan No comments

Vull entendre que la maduresa d’una persona es pot calibrar per diferents aspectes relacionats amb la seva persona, un d’ells és l’acceptació de que no tothom pensa igual, que no tothom té els mateixos gustos, que no tothom té les mateixes prioritats, que no tothom li dona la mateixa importància a certes coses. 
Trobar l’estabilitat en l’acceptació és trobar un equilibri emocional que porta la maduresa. I aquesta la pot donar l’edat però no és imprescindible, El que si que és cert és que és una de les coses que més en costen, quan veig clara una cosa, em costa acceptar que hi hagi algú que no ho vegi com jo, em costa admetre que poden haver-hi punts de vista diferents d’alguna cosa que a mi em sembla obvia. En el món educatiu em passa exactament el mateix. 
Per exemple, estic totalment convençut que ha d’haver-hi una transformació radical, tinc molt clar que l’actual sistema fa que els alumnes estiguin molt allunyats del que proposa l’escola i del que necessiten ells. Crec que s’ha de fer un replantejament i que cal fer-ho amb urgència. 
El problema és que no tothom ho percep igual, no tothom veu que l’escola sigui qui ha de canviar, no tothom posa el focus en el paper del mestre i en les estratègies a seguir, no tothom ho veu clar tot això del canvi. I davant d’aquest panorama hi ha dos possibles solucions: O tirar la tovallola, o intentar fer processos de canvi encara que sigui a petita escala, evidentment posats a triar em vull quedar en aquesta segona opció. Però per això calen empentes. 

El passat dimarts vaig tenir l’oportunitat d’assistir al segon Fòrum Vicencià on les tretze escoles que formen la FUNDEV representades pels seus equips directius, alguns mestres, membres de Pas, pares i alumnes tenien la finalitat d’establir línies d’actuació per establir el pla estratègic dels propers tres anys. 

Haig de reconèixer que  ho esperava amb ganes, ho esperava perquè oportunitats com aquestes hi ha poques i puc afirmar sense cap mena de dubte que va ser una bona empenta  i que només el temps i les circunstàncies s’encarregaran de determinar la força en que ha estat donada:


Empenta al comprovar que les escoles de la fundació fem moltes coses i les fem bé, els Pechakuchas de les diferents escoles van ser una gran prova que les nostres escoles no viuen en el passat i que es van movent cap a nous camins, que no cal buscar fora el que moltes vegades equips fantàstics de mestres ja fan. Sovint ens manca la capacitat de valorar el que està a prop nostre, sovint aquesta valoració costa més de fer amb qui comparteixes dia a dia, sovint però també desconeixen el que fan les nostres pròpies escoles i això tampoc hauria de ser. Fem xarxa? 

Empenta al sentir-te part d’un col.lectiu que busca sentir-se identificat amb un model, està totalment demostrat que els èxits d’un equip esportiu neixen en bona part quan tot l’equip es sent part d’un projecte, quan comparteix els mateixos reptes, els mateixos anhels i quan va en la mateixa direcció, em va agradar el clima generat. Un dels grans reptes de tots els equips directius presents en el fòrum es saber liderar en els seus centres aquesta identificació que sovint costa. Saber transmetre la il.lusió en que molts dels presents demostraven. Ser líders emocionals. 

Empenta al saber que la fundació també busca provocar un canvi en la manera de fer, actuar i transmetre, que té clar que alguna cosa ha de canviar, que vol contar amb tots per portar a terme aquest canvi, que necessita l’aportació de tots, que no vol imposar res que no neixi de les nostres inquietuds.

 L'empenta que pot haver suposat el fòrum s’ha de saber equilibrar, les empentes sovint també provoquen caigudes si són donades amb força i et poden inclús desviar del camí, però penso que les nostres escoles necessiten aquestes empentes més sovint del que pensem. Crec que tenim un fantàstic i engrescador repte per endavant i que som un dels principals protagonistes per a portar-lo a terme. 

 Espero amb ganes, la gran empenta que pot generar aquest Fòrum, espero amb il.lusió que d’aquest neixin les línies estratègiques que provoquin petites revolucions educatives als nostres centres, espero engrescat posar mans i mànigues a fer possible que cada dia més, la gent que m’envolta prengui consciència de que estem obligats a canviar certs paradigmes que semblen vitalicis. 

En tot cas, si que faré un esforç per madurar, ho prometo...

No va de política

BY joan No comments

Ya hace tiempo que procuré en mis sencillas reflexiones de maestro eliminar el componente político de ellas, no por ningún motivo en particular sino por creer que es un tema muy subjetivo, muy matizable y que en esta vida no todo es blanco y negro.
 Pero hoy, voy a hacer una pequeña excepción y me voy a desviar ligeramente del camino marcado. A raíz de los dos últimos acontecimientos políticos que han marcado la actualidad informativa me he permitido enlazarlos con una situación que se puede dar en cualquier escuela. El pasado viernes el reino unido organizó un referéndum para determinar su permanencia o su salida de la Unión Europea, el resultado es bien conocido por todos. Hace dos días en España se realizaron las elecciones generales a la presidencia del gobierno. Tampoco voy a utilizar este escrito para pararme a comentar el resultado de estas. 
¿Qué tienen que ver los dos acontecimientos de carácter político con un blog educativo? Lo intentaré explicar. 

El viernes asistí cariacontecido a un desfile de comentarios de algunos de los candidatos a las elecciones sobre lo acontecido en las islas británicas. Uno de los comentarios repetidos fue dicho en pocas palabras que los resultados eran consecuencia de dejar tomar decisiones a la gente, de pedir su opinión y venían a decir que hay ocasiones que las decisiones las han de tomar sólo los políticos que son los que saben. 


 La verdad es que me chirrían interiormente este tipo de frases, me irrita mucho ese tipo de gente que con ese comentario viene a decir que ellos saben más que tú, o que ellos han de decidir por ti, y que tú eres tonto para opinar. Estamos en la denominada era de las comunicaciones y en países desarrollados como el nuestro el acceso a todo tipo de información es bien sencillo. Me irrita que en pleno siglo XXI aún tengamos la conciencia de sociedad piramidal.
 En nuestras escuelas tenemos un equipo directivo, un claustro de profesores, unos alumnos, unas familias, un personal de administración y servicios, todos ellos conforman el tejido humano de los centros, todos ellos forman el todo, el conjunto, nunca he entendido la organización escolar como algo piramidal. Como un estamento encima de otro, todos tienen su vital importancia y sin unos está muy claro que los otros estarían cojos. 
Imaginaros una silla con cuatro patas, si una pata se rompe, la silla se cae, no hay ninguna pata que tenga más importancia que las otras.
 Si que entiendo que en toda organización, por muy democrática que se tierce, ha de haber siempre alguien (mejor un grupo) que sea el que organice, el que proponga el que al final entre algunas opciones tome las que crea oportuna, pero siempre dejando todas las ventanas y puertas abiertas a la reflexión y a la opinión. Hay que fomentar en nuestras escuelas, la democracia de las opiniones, no hay que cerrar la puerta a generar espacios de debate, de reflexión de inquietudes, de crítica razonada, dar opciones a los padres, a los profesores a los alumnos de sentirse escuchados. 
 No caigamos en el mismo error de algunos políticos al quejarse de que los electores no tienen la misma capacidad de ellos. dejemos opinar y si en algún caso creemos que la gente de nuestro alrededor no tiene elementos de juicio suficientes démosles , facilitemos su participación razonada. Pienso que este es uno de los principios del cambio en el paradigma educativo, construir desde el consenso, construir pequeñas dosis de revolución educativa partiendo de la escucha de todos.

Las críticas

BY joan No comments

Estaba a punto de cumplir los 16 años , eran otros tiempos, y el muchacho aún no había salido prácticamente del huevo. Serían las cinco de la tarde de un sábado del mes de abril, en un campo de fútbol de la periferia de la ciudad, su posición en el campo era de portero. Detrás de él se situaron aficionados del equipo local que durante todo el partido lo más bonito que le dijeron era que su madre se dedicaba a ejercer el oficio más antiguo del mundo. Ese día encajó cinco goles y se pasó la noche llorando. 
Unos años más tarde, para poder costearse algunas aficiones, los sábados por la mañana se dedicaba a hacer de árbitro, no pasaba una jornada que llegaba a casa con un listado inacabable de insultos proferidos a su familia y a él mismo. Ya no se pasaba la noche llorando, en el momento le afectaba si, incluso en algunos partidos llegó a pararlos, o llegó incluso a dejarse influenciar por el ambiente, pero empezaba a calibrar que los ataques hacia su persona no eran fruto de su inoperancia como portero o como árbitro, sino consecuencia de una subjetividad de opiniones muchas veces poco consistente.  


Ese joven, dejó de ser portero, arrincono el silbato y ya no es tan joven y resulta que desde hace 20 años ejerce de maestro lo mejor que puede, sabe o le dejan. 

Y en estos veinte años he aprendido que la crítica forma parte de la vida de cualquier persona, o de cualquier profesión, y que la tarea de maestro está totalmente expuesta a la crítica, pero si algo tiene la experiencia de tener 43 años, si algo tiene el paso de los años, es que cada vez más, uno aprende a que las críticas mal fundadas no le afecten en exceso, pero estén con una base de razón o no, mal nos pese, y por mucha experiencia acomulada que uno tenga,acaban por minar el estado emocional:
  •  Esa crítica de una familia por las notas “injustas de su hijo/a, esa crítica de esa familia por castigar también “injustamente” a su hijo/a y no al otro/a que a todas luces según ellos ha sido el responsable. 
  • Esa crítica de un compañero por ocupar esa sala sin avisar, por hacer esa actividad sin contar con él, por no reprender a unos alumnos que según él no han cumplido con su obligación. 
  • Esa crítica del director/a por no informar de esa salida, por hacer algún proyecto sin antes pasar por su revisión…. 
  • Pero de todas las críticas que uno cree que puede recibir injustificadamente hay una que hace mas daño moral que las demás: La crítica de un alumno o alumno porque según él/ella no has estado justo. No le has tratado igual que sus compañeros, no le has prestado atención cuando él la ha reclamado, no has valorado con justicia un trabajo o una tarea que él ha hecho con todo su esfuerzo. Esa crítica duele porque tenga razón o no, está en juego su estabilidad emocional de niño y cuesta mucho abstraerse de esa crítica, por mucha experiencia que tengas, ya que cambiar la percepción de un niño es complicado. 

Después de 20 años, la críticas injustas evidentemente aún me afectan, me afectan en diferente grado pero siguen haciendo mella en el quehacer del día a día, me llevan a interrogar sobre mi vocación, a veces dejan tocada mi autoestima y me acompañan fuera de la escuela más de lo que me gustaría.

Y si esa crítica viene de alguien al que tu aprecias aún duele más, y si hay alguien dentro del sistema educativo que hay que apreciar ese es el alumno/a que entra cada día por la puerta de la clase.

DECIR ADIÓS

BY joan No comments

Hace un año por estas mismas fechas, hacía esta reflexión, era la época en que el bloc lo escribía en catalán. Un año después me vuelvo a permitir la licencia de volverlo a publicar (ahora en castellano) ya que los sentimientos son parecidos un año después: 

 La vida se hace sólo de momentos, momentos que te cuestan valorar, pero cuando al fin te das cuenta, la vida no te deja regresar (Julio Iglesias) 

      Abrimos las puertas a la última semana del curso escolar y empezamos a cerrar las ventanas de lo que ha sido un curso lleno de momentos y de vida compartida. Como cada año tocará despedirse de los alumnos que han compartido contigo el mismo espacio y la misma realidad diaria. Sobre todo de aquellos niños y niñas de doce años que terminan una etapa como es la primaria para subir al barco de la secundaria, y navegar por otros mares y atracar a otros puertos hasta ahora desconocidos.

 En las escuelas como la mía, donde los alumnos se van una vez acabada primaria, esta última semana tiene un fuerte componente emocional por los alumnos de sexto. Para muchos de ellos, después de más de 10 años de ver las mismas paredes, el mismo patio, saludar a las mismas personas día tras día, ahora tocará despedirse y dejarlo de hacer para siempre. 

 Después de casi 20 años viendo la misma escena cada mes de junio, uno ya se vuelve más insensible ante las muestras de sentimientos que exhiben algunos niños y niñas, he de reconocer sin embargo, que los primeros años, mi grado de empatía era tan elevado hacia sus sentimientos, que incluso una parte de mí se emocionaba a borbotones. Pero ahora: los años, la experiencia, la racionalidad, etc, hace que viva estos momentos con una cierta distancia emocional (aunque en ciertas ocasiones es inevitable que la emoción te gané la partida). 

Uno de mis objetivos pues, es buscar cómo provocar en los alumnos la capacidad emocional de sacar todo lo que llevan dentro en esos momentos. Creo que una de las tareas más importantes que tenemos como educadores de personas, es ser gestores de las emociones de los niños, por eso la competencia emocional es muy importante que esté presente en nuestras escuelas, hay muchos momentos de vida en el escuela donde podemos trabajar esta competencia. 
Y el final de curso es un buen momento: Un buen momento para recordar todo lo que han vivido juntos. Un buen momento para recordar a los compañeros que en algún curso marcharon y que ahora ya no están, preguntarse dónde estarán y que será de ellos. Un buen momento para agradecer a todas las profesoras y profesores que les cambiaban los pañales o que les enseñaron las primeras palabras escritas. Un buen momento para perdonar a todos aquellos que en un cierto momento discutieron, pelearon, hicimos daño o nos hicieron daño. Un buen momento para reír juntos de todas aquellas anécdotas que han compartido, de reír al ver aquellas fotografías de hace 6, 7 o 10 años cuando todavía eran unos chiquillos. Un buen momento para valorar todo lo que han tenido, tienen y que de una manera u otra nunca más tendrán. 

 Por eso, ya hace una semana que llevo provocando que estos niños tengan un espacio, un momento para recordar. Con una música suave, con imágenes de hace años y con una iluminación adecuada, procuro que hagan silencio exterior y que busquen su mundo interior aquellas experiencias que les haga provocar sentimientos: alegría, tristeza, agradecimiento ...
El último día de curso y antes de que las puertas de la clase se cierren definitivamente, el equipo de pastoral prepara una pequeña y sencilla celebración para despedirse, la finalidad es que valoren todo lo vivido, que sean conscientes de todo lo que se 'llevan y que no olviden a sus compañeros de viaje. 

Hay maestros que piensan que no hay que hacer eso con los alumnos, ya que argumentan que los alumnos por sí solos ya lo viven, también piensan que son muy exagerados y que dentro de dos días toda esta tristeza y llantos que muchos exhiben ya habrá pasado. Pero, aunque sí es cierto que estas emociones intensas duran poco en el tiempo, y que rápidamente se diluyen como aspirinas dentro de un vaso de agua, qué quieren que les diga, yo soy de otro parecer: Creo que es una tarea nuestra la de hacerlos competentes en las emociones, que sepan gestionarlas, que sepan identificarlas y que puedan ser capaces de expresarlas. 

Quizás no conseguiremos que recuerden la escuela como el lugar donde aprendieron los ríos de Cataluña o el área de una circunferencia pero quizás, y sólo quizás, y con un poco de suerte, conseguiremos hacer personas con un ingrediente esencial para ser felices. 

Y ojalá, que alguien, cuando una tarde de domingo dentro de 30 años le venga a la cabeza aquella pequeña escuela del Paral.lel, su cara esboce una sonrisa ... Sería la mejor recompensa que como maestro podría tener ... qué queréis que os diga ...